Porsche no comenzará a vender el 911 Sport Classic hasta enero del año que viene y, aunque cuesta la friolera de 222.762 euros (más del doble que el Carrera S, y más que cualquier otro coche de la gama, incluido el GT2 de 530 caballos), como a la marca se le ocurra abrir la cartera de pedidos ya, probablemente no quede ninguno para mediados de mes. Entonces, el coche será presentado oficialmente dentro del Salón del Automóvil de Francfort.

Y es que, para quien pueda permitírselo, este automóvil ofrece no pocos reclamos. Primero, que sólo se fabricarán 250 unidades. Después, que cada una de ellas tiene características específicas y únicas respecto a otros 911. Finalmente, que se trata de una evolución más de un deportivo que, con 56 años a sus espaldas, sigue dando mucha guerra. En tiempos de bonanza y, como ahora, sin haber llegado a salir de la crisis.
Las especificaciones de esta serie limitada (basada en el Carrera S Coupé) incluyen un nuevo techo que llaman de doble bóveda, elensanchamiento de la carrocería en 44 milímetros en la parte posterior (también crece la vía trasera) o el exclusivo spoiler de la parte delantera. En la zaga se monta otro fijo, idéntico al cola de pato que dio nombre al Carrera RS 2.7 del año 1973.
También son exclusivos de este modelo el color de la carrocería (Gris Sport Classic) y las llantas de 19 pulgadas. Con el interior pintado de negro, recuerdan a las famosas Fuchs de algunos Porsche de finales de los 70 y comienzos de los 80.
El motor es el nuevo bloque 3.8 de inyección directa de combustibleque se monta en los Carrera S y S4, pero con un nuevo colector de admisión que permite elevar la potencia hasta los 408 caballos (23 más). Necesariamente, va asociado al cambio manual de seis marchas, ya que el reciente y alabado PDK (manual robotizado de doble embrague) no está disponible ni como opción. En cambio, la frenada prodigiosa de cualquier 911 llega al máximo en este caso al incorporar los frenos cerámicos PBC. Se distinguen por las pinzas pintadas en color amarillo y, si hubiera que pagarlos aparte, costarían más de 8.800 euros. Y eso que no son los más caros. En un Bentley llegan a los 13.000.
Para la personalización del interior se ha recurrido a elementos nunca antes empleados en la marca, como las piezas centrales de los asientos y los paneles de puertas, fabricados mediante un entramado de cuero suave e hilo. Los asientos se rematan con un ribete en cuero de color gris claro y el salpicadero y otros componentes del interior están acabados en cuero Natural Espresso.
Fuente: elmundo.es